El material genético de partida es el primer problema para la recuperación de la especie, ya que las poblaciones son escasas y se cuenta con un bajo número de individuos. Además, estas poblaciones son aparentemente seniles y se encuentran parasitados los capítulos florares, por lo que presentan reproducción vegetativa.
No se recogerán semillas de las plantas cultivadas por los vecinos al desconocer su procedencia. Si se tomarán muestras vegetativas para analizar el grado de similitud genética de estos ejemplares cultivados con los presentes en el paisaje protegido. Podría plantearse la utilización de este material vegetal en la micropropagación si el de los ejemplares naturales están muy erosionados genéticamente y si hay una gran similitud entre las muestras de ADN.
Como las técnicas de micropropagación necesitan poco material vegetal, se realizará una selección de las partes mejor conservadas de cada individuo del total de poblaciones.
Debido al escaso número de individuos que quedan de la especie, para poder tener una muestra representativa de la variabilidad genética, no se puede menospreciar ninguno en la recogida de muestras, a excepción de que la planta se encuentre un grave estado de deterioro, esté muerta o sea imposible acceder a ella.
Existe una colección de germoplasma in vitro depositada en el Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de La Laguna, gestionada por el Grupo de Biología Vegetal Aplicada de dicha universidad, y que incluye material de cada uno de sus núcleos poblacionales.
En el proyecto BIOTA-GENES del Gobierno de Canarias (programa INTERREG III-B Atlántico), se realizó un estudio de variabilidad genética que incluyó uno de los núcleos poblacionales de Pericallis hadrosoma, concretamente el núcleo de Roque Sardina, de cuatro ejemplares (BATISTA HERNÁNDEZ et al., 2005). Según este estudio, los cuatro individuos analizados presentaron una diversidad genética media de 0.1731 (Índice de Shannon). Asimismo, según los resultados del análisis de componentes principales (PCA), los cuatro ejemplares se encuentran genotípicamente diferenciados.
Se debe llevar a cabo un estricto control de los ejemplares obtenidos, por lo que debe realizarse un análisis genético que garantice la calidad del material, tanto de la colección procedente del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad como de los materiales vegetales que se recolecten. Este análisis permitiría a su vez conocer la diversidad genética de la especie, así como valorar la existencia de problemas relacionados con la pérdida de variabilidad, con el fin de asegurar la estabilidad genética de la micropropagación vegetal efectuada.
No se recogerán semillas de las plantas cultivadas por los vecinos al desconocer su procedencia. Si se tomarán muestras vegetativas para analizar el grado de similitud genética de estos ejemplares cultivados con los presentes en el paisaje protegido. Podría plantearse la utilización de este material vegetal en la micropropagación si el de los ejemplares naturales están muy erosionados genéticamente y si hay una gran similitud entre las muestras de ADN.
Como las técnicas de micropropagación necesitan poco material vegetal, se realizará una selección de las partes mejor conservadas de cada individuo del total de poblaciones.
Debido al escaso número de individuos que quedan de la especie, para poder tener una muestra representativa de la variabilidad genética, no se puede menospreciar ninguno en la recogida de muestras, a excepción de que la planta se encuentre un grave estado de deterioro, esté muerta o sea imposible acceder a ella.
Existe una colección de germoplasma in vitro depositada en el Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de La Laguna, gestionada por el Grupo de Biología Vegetal Aplicada de dicha universidad, y que incluye material de cada uno de sus núcleos poblacionales.
En el proyecto BIOTA-GENES del Gobierno de Canarias (programa INTERREG III-B Atlántico), se realizó un estudio de variabilidad genética que incluyó uno de los núcleos poblacionales de Pericallis hadrosoma, concretamente el núcleo de Roque Sardina, de cuatro ejemplares (BATISTA HERNÁNDEZ et al., 2005). Según este estudio, los cuatro individuos analizados presentaron una diversidad genética media de 0.1731 (Índice de Shannon). Asimismo, según los resultados del análisis de componentes principales (PCA), los cuatro ejemplares se encuentran genotípicamente diferenciados.
Se debe llevar a cabo un estricto control de los ejemplares obtenidos, por lo que debe realizarse un análisis genético que garantice la calidad del material, tanto de la colección procedente del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad como de los materiales vegetales que se recolecten. Este análisis permitiría a su vez conocer la diversidad genética de la especie, así como valorar la existencia de problemas relacionados con la pérdida de variabilidad, con el fin de asegurar la estabilidad genética de la micropropagación vegetal efectuada.
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